Sérusier ataca a la caja de cerillas con decisión, los colores los aplica de modo intenso y en bruto, sin pasarlos previamente por la paleta. Somete el paisaje a una vital transformación y arroja al observador la pregunta sobre el correcto proceder ante el entorno inmediato. Pone en cuestión nada más y nada menos cuál y cómo debiera de ser la verdadera realidad: la que presenta el objeto o aquella que procesa el observador. El Talismán es una obra muy expresiva, vital, pero al mismo tiempo absolutamente sintética y muy próxima a la abstracción
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Paul Sérusier (París; 9 de noviembre de 1864 - Morlaix; 7 de octubre de 1927).