jueves, 24 de marzo de 2011

---> Bubbleator. Century 21 Exposition. Seattle 1962.




En 1962 se celebró en Seattle (EE.UU) la Exposición Universal bajo el nombre de Century 21 Exposition. Entre las múltiples atracciones que se presentaron había una denominada The World Of Tomorrow, que llamó poderosamente la atención y que fue visitada por dos millones y medio de personas. La exposición se celebró dentro de un inmenso espacio escenográfico tremendamente futurista. Cientos de cubos suspendidos crearon una atmósfera verdaderamente inquietante para el visitante. El entorno y las atracciones rallaban en la locura Sci-Fi de la época.

La principal atracción fue un extraño ascensor llamado Bubbleator, con una enorme cabina transparente y esférica con capacidad para unas 100 personas. Una vez a bordo, el Bubbleator, operado por un individuo ataviado con una escafandra y un traje plateado, se elevaba mediante un sistema hidráulico y los visitantes disfrutaban de múltiples efectos de luces, la sensación de estar inmersos en un mar de burbujas, y la visión panorámica de las distintas secciones del recinto, bautizadas con nombres tales como "la casa del mañana" o "la oficina del mañana".


Durante el trayecto los visitantes fueron testigos de lo que les depararía el próximo siglo XXI: una vida llena de comodidades gracias a las máquinas y los imparables avances tecnológicos que permitirán disfrutar de cosas hasta entonces impensables: desde  habitaciones con paredes que cambiarían de color según el estado de ánimo del residente, hasta máquinas que transmitirían correspondencia instantánea a teléfonos sin cables y en donde se permitiría ver imágenes del interlocutor. Mientras el Bubbleator realizaba el recorrido una voz en off iba presentando brevemente cada una de las secciones y una extraña música, jamás escuchada anteriormente y que realmente parecía provenir de ese futuro imaginario, sonaba a fuerte volumen. La banda sonora que los viajeros escuchaban ("Man In Space With Sounds”), fue compuesta por Arthur "Attilio" Mineo en 1951. La “música” del Bubbleator parece ser de lo poco que acertaron a adivinar los organizadores de la exposición del 62 respecto a nuestro contemporáneo s.XXI: Ruidos, sirenas, silbidos espaciales, vuelos de cohetes, percusiones, explosiones y siniestras y amenazadoras reverberaciones.


El flamante Bubbleator, la cápsula de plata y vidrio elevadora del futuro. Destinada a levitar por siempre feliz entre las esferas y las estrellas del firmamento hoy en día descansa en paz. Quieta. Atrapada. Enterrada metro y medio en un jardín de Seattle y condenada a seguir escuchando aquellos atronadores ruidos de sirenas, bombas y metralletas. Curiosa paradoja ¿no?.





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